En Bélgica, el gobierno decidió que los militares debían prestar servicio hasta los 67 años... y el resultado, como era de esperar, fue desastroso.
El soldado llamado Lapinu era un veterano de verdadero élite. El blindaje de los tanques era demasiado pesado y las botas eran tan rígidas que le hacían daño en los pies, así que decidió fabricar su propio vehículo con ruedas de oruga; en sus pies usaba alpargatas de conejo, diseñadas y certificadas para terrenos fangosos; y llevaba una gran mochila con café, galletas... y varias botellas de
Esa mirada cansada y desilusionada es perfectamente normal: tras 50 años de servicio militar, él sabe perfectamente que todavía le quedan siete años más... y no se trata solo de manejar una ametralladora.
Aunque su paso era lento, era constante y estable, y siempre estaba listo para defender a su país, al menos hasta el momento en que llegara la hora del aperitivo.
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