El Pústulas
“La podredumbre camina entre nosotros”
Encerrado en un sanatorio que ya nadie recuerda, este ser mutó hasta perder toda humanidad. Su piel erosionada y cubierta de llagas, su camisa de fuerza hecha jirones y su rostro coronado de espinas son testigos de un sufrimiento que nunca terminó.
El Pústulas no necesita cadenas: su hedor y su grito bastan para congelar la sangre. Cada paso que da deja tras de sí un eco de enfermedad y locura, un recordatorio de que la verdadera peste no siempre se transmite por el aire… a veces respira, camina y te busca en la oscuridad.
Una pieza horripilante, creada para los coleccionistas que no temen contemplar la decadencia hecha carne.